lunes, 8 de noviembre de 2010

La pulsera de la ministra.

Me duele ver a la gente con pulseras milagrosas, también a la ministra de sanidad. Cuando ví la foto me cabreé, de buena gana habría escrito cosas de esas acerca de la ciencia y lo alejada que estaba de ella quien iba a encargarse de la salud, pero es mejor escribir en frío, así que lo aplacé. Entonces te das cuenta de que no es para tanto. Si fuera una cadena con un crucifijo nadie hubiera puesto en cuestión la valía científica de la ministra, ni tan siquiera hubiera sido suficiente para adscribirla al opus. Si hubiera sido un ministro varón y viejo se le habría dado por supuesta cierta experiencia en algo y le habrían vilipendiado menos, probablemente ni tan siquiera se habría preocupado nadie de destacar la famosa pulsera curalotodo en los encuadres tipo lupa. A un señor mayor, la pulsera de plástico se le habría supuesto regalada por un nieto, un detalle simpático, pero está visto que una mujer joven debe tener más cuidado.
Al final me alegro de no haberme metido con la ministra. Después de todo nunca me han caído bien los hombres viejos que abundan en los ministerios. Me importa más la ilusión por el futuro de los jóvenes, la motivación de una mente que todavía mezcla ingenuidad con la reciente experiencia que la sesuda indiferencia de los que de tan sabios están por encima de todo lo que a mi me importa. Esperemos a juzgar a la ministra por sus decisiones. Y a ser posible en frío.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Perplejidad.

Perplexity
Cada vez que atiendo a un hombre con el PSA elevado descubierto por casualidad, que luego ha sufrido en sus carnes una biopsia de próstata, ya informado de que albergaba un cáncer, cuando ya no quedan más dilaciones y debo informarle acerca del tratamiento, me pregunto cómo seré capaz de transmitirle las ventajas e inconvenientes de cada alternativa. Comienzo mi explicación con un resumen de este estilo: “puede usted operarse la próstata, puede someterse a radioterapia o puede no hacerse ningún tipo de tratamiento”. Luego, con mayor o menor fortuna intento argumentar que la diferencia de resultados entre las tres alternativas es muy escasa y la fiabilidad de los estudios que ilustran esas pequeñas diferencias también deja mucho que desear. 
Durante la explicación se desmoronan los motivos por los que decidí hacerme cirujano. Yo quería atender a enfermos de verdad y poder ofrecerles tratamientos claramente eficaces, en lugar de eso me enfrento a enfermedades microscópicas y tratamientos que nadie consigue demostrar si mejoran claramente las espectativas respecto a no hacer absolutamente nada.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Escéptico sobre la definición del cáncer.

Skeptical about the cancer definition.
Si un cáncer es un bulto carnoso que crece, invade otros tejidos y lanza metástasis, ¿Puede considerarase cáncer a un órgano sano donde nadie ha visto crecer nada, todo funciona perfectamente y no existen metástasis, tan solo por el hecho de que así lo informe una biopsia?